Dicen que nadie puede elegir de quién enamorarse, que el respeto se gana, que el amor se siente, que el extrañar es hambriento, que si alguien nos lastima es porque nosotros le otorgamos ese beneficio. Dicen que el amor no es sufrir, que el amor no es perdonar lo “imperdonable” porque hay cosas que no se perdonan, no se olvidan, no se borran ni de la cabeza ni del corazón, pero que de esas cosas se aprende para la próxima vez. Dicen que uno no aprende hasta que tropieza, que cometer errores es casi la única manera de aprender, que el que no arriesga, no gana y que el que tiene miedo a fracasar, nunca llegará a nada bueno. La gente sabia dice que no hay que llorar por el pasado, no hay que preocuparse por el futuro, sólo hay que vivir el presente, hay que sembrar para cosechar, amar para ser amado, hay que perder para ganar, llorar para saber sonreír, caer para aprender. Las personas que saben dicen que hay que confiar en el tiempo, porque suele dar dulces salidas a las amargas dificultades, que el tiempo es oro. Todos nos dicen que nadie puede dañarnos sin nuestro consentimiento...
Aprendí a levantar la cabeza cuando sentí odio, a llorar cuando me di cuenta de que no valió la pena y a reír cuando soñé con tu sonrisa. Aprendí a recordar cuando entendí que todo vale la pena. Aprendí que no termina, que cambia de forma!
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